PADRE JOSÉ CIFARELLI CARELLI
Nació en Crescenzago (Milán) el
25 de febrero de 1924. Hijo de Giovanni Cifarelli y María Carelli. Fue
bautizado el mismo día de su nacimiento en la Parroquia Santa
María Rosa en Crescenzago su tierra natal, porque se encontraba en peligro de
muerte.
Su padre murió cuando tenía 32
años de tétanos, debido a un accidente de trabajo en una fábrica de rieles
donde trabajaba, quedando el padre José de 8 años de edad y su hermano Miguel
Ángel un poco menor al cuidado de su madre y la abuela materna.
El padre José a los doce años comienza
a trabajar en una imprenta cargando resmas de papel. A los 19 años fue
reclutado como soldado para la segunda guerra mundial, donde fue tomado
prisionero por los nazis y llevado en tren a Alemania a los campos de
concentración, donde tuvo que presenciar todas las atrocidades cometidas contra
los prisioneros y donde era obligado a realizar trabajos forzosos.
Se escapó de la muerte dos veces:
la primera cuando explotó una bomba en un refugio del que acababa de salir
hacia el campo, y la segunda cuando le dijeron que se escapara pero él no quiso
porque estaba cansado y una bomba cayó y mató a todo el grupo que se había
escapado.
Al salir del campo de
concentración decidió hacerse sacerdote, entrando en la Congregación de los
Pobres Siervos de la Divina Providencia.
Sus primero años de sacerdote los
transcurrió en Roma y luego en Uruguay, en la parroquia San José de Lavalleja,
donde fue uno de los emprendedores que comenzó con la construcción de las
viviendas dignas para la gente del campo, agrupando a los mismos en pequeños
pueblos.
Regresó luego a Roma y a finales
de los 70 Monseñor Mantilla Duarte fue a Roma y se entrevistó con el superior del padre José y le pidió un
sacerdote para Palestina (Huila) ya que el párroco del lugar estaba enfermo.
El Padre José se ofreció para
dicha misión.
Llegó a Bogotá a la parroquia San
Alfonso María de Ligorio de los redentoristas, estuvo un mes y luego viajó a
Palestina, donde estuvo cerca de 3 años, luego fue nombrado párroco de Altamira
en 1981 donde vivió hasta su muerte.
Tenía un gran amor a María, decía
que a ella le debía su sacerdocio, tenía una devoción especial a la advocación
de Santa María de los Pobres. Siempre se lo veía con su rosario en la mano, rezando a María y a san José.